Entrevista a Iván Kozenitzky y Federico Lazcano
Radical ATM Service
http://radicalatm.com.ar/
por Lila Pagola
julio 2010
Introducción descriptiva de la obra:
El Radical ATM es un “fake” de cajero electrónico, creado para exponer frente a receptores inadvertidos que van a extraer dinero de un supuesto cajero, una serie de materiales de crítica radical al sistema económico del cual el cajero forma parte, durante los minutos en los cuales su tarjeta de débito permanece “secuestrada”.
- ¿Cuánto tiempo espera la gente hasta que el cajero devuelve la tarjeta?
El sistema no devuelve la tarjeta automáticamente, sino que a los 2 o 3 minutos (hemos ido probando varios tiempos) aparece una opción que dice “Pulse aquí para recuperar su tarjeta”. El usuario puede quedarse más tiempo si lo desea, y de hecho en general lo hace.
La idea es forzar al usuario casual a que se quede hasta que pierda el miedo. Luego le damos la libertad de irse cuando lo desee.
- ¿Qué materiales puede ver/jugar el usuario en el RATM?
● “Radical Games” desarrollados por Molle Industria (www.molleindustria.org)
● Radical music (video clips de temas musicales bajados de Internet, desde Manu Chao hasta La Internacional)
● Videos (varios cortos bajados de Internet, desde un documental sobre el Mocase hasta una entrevista a Chomsky)
● “Sabías qué…?” e “Involucrate” con pequeños textos sobre temas de interés e información sobre movimientos que luchan contra el capitalismo.
- Hay una polémica posible en ese énfasis sobre el “forzar” al usuario de un ATM a detener su compulsión compradora y obligarlo a ver material activista radical. ¿cómo lo decidieron? ¿evaluaron alternativas? ¿cómo decidieron el tiempo del “secuestro”?
Como en toda acción revolucionaria, nos vemos obligados a anteponer el bien común por sobre la libertad individual.
Justamente, la gracia de la intervención es forzar a las personas, tomarlas por rehén por unos minutos, aunque no al extremo de como lo hacen las empresas monopólicas.
El tiempo del secuestro fue decidido por ver cómo reaccionaba la gente. Por decir algo, era el tiempo que estaba entre la curiosidad y la desesperación.
- El cajero se ha presentado en espacios de arte hasta el momento, ¿verdad? ¿creen que son los espacios más adecuados para el efecto que ustedes persiguen en el “participante”? ¿imaginan las reacciones posibles en otro tipo de espacios, menos “reflexivos” y predispuestos a los experimentos?
Si bien hasta el momento el cajero se presentó siempre en espacios artísticos o culturales, fuimos ciudadosos en la elección del lugar. En la presentación en la Feria Subversiva en Linz, ubicamos el cajero en el hall de ingreso, donde estaba la boletería, un buffet y el gift shop. Digamos, estaba en el lugar donde accedía la gente que aún no había abonado su entrada, el más público de los espacios del lugar, es decir, ligeramente descontextualizado de la feria.
Sin dudas, en algún momento el cajero va a salir a la calle. Tenemos muchas ganas de hacerlo y somos conscientes de que la acción no habrá terminado hasta que no nos animemos a dar ese paso. De todas formas, la causa penal de Pinche Empalme Justo[1] nos dio una lección: hay que tener muchos recaudos antes de largarse a la calle con este tipo de cuestiones. El mundo del arte da cierta impunidad de la que no está mal tomar ventajas, e intentar burlar los límites del museo para llevarlo a la calle, sin que nadie más que uno lo sepa.
- en esa misma línea, ¿pueden comentar si notaron diferencias en la reacción, incluso en espacios de arte, entre el público -y su cultura de cajero, y de arte- entre Europa y Argentina?
La verdad que la experiencia en Argentina fue con un prototipo. Estamos en el proceso de construcción del cajero criollo definitivo.
- El RATM está diseñado como un “fake” de un ATM real, donde cuidan incluso su inserción en una suerte de stand de un “banco” posible. Sin embargo, a diferencia del secreto que rodea al funcionamiento de un ATM real, (que es una suerte de máquina que “mágicamente” nos da dinero), ustedes revelan el modo de funcionamiento de su cajero, su interior, sus componentes, incluso su procedencia reciclada en algunos casos. ¿pueden comentar algunos fundamentos de esas decisiones?
El fundamento de mostrar a la gente como funciona también es parte de una filosofía de Código Abierto, estamos clarificando (luego de que la gente ha pasado por la experiencia inicial) que en realidad el cajero tiene cosas muy básicas adentro (y hasta precarias, en algunas implementaciones). Sirve también como desmitificación de la tecnología de las “cajas mágicas”.
- una última pregunta: El ATM es un objeto con el cual el público se encuentra en el espacio real, y lo sorprende. ¿cómo se puede relacionar este diseño de experiencia, con una que sucediera en el espacio virtual, en la web? supongamos, que interceptaran claves de Homebanking en lugar de tarjetas, o si tuvieran la posibilidad de hackear temporalmente la web de un banco o una tarjeta de crédito. ¿qué cambia, qué es “portable” de una experiencia a la otra?
Me parece que es perfectamente portable, pero probablemente el efecto es superior en un fake “físico” (el cajero automático) que en una página web, ya que (opinión de Lazki [Federico] acá) la gente confía mucho menos en una página web que en una máquina. Pero tranquilamente se podría imaginar un fake de una página web de un banco, que luego de introducir las credenciales del usuario se convierta en otra cosa…
El problema con la página web es que no hay manera de evitar capturar información muy importante para el usuario, ya que la “acción” comienza cuando el usuario introduce su clave y contraseña. En el Radical ATM fue resuelto simplemente, porque primero el usuario introduce su tarjeta y en ese momento el ATM se “radicaliza” antes que el usuario tenga oportunidad de poner su PIN. Con lo cual, no existe posibilidad de infringir un daño real a la persona, ya que no tenemos el PIN.
En una página web, esta situación es muy distinta, y llevaría seguramente a problemas legales, ya que la experiencia no podría diferenciarse de una página con fines criminales (citando el phishing).
Iván opina: Lo que decís me recuerda a una acción de los 01[2] (creo que son italianos) que habían registrado el dominio www.vaticano.org y subieron un sitio igual del del Vaticano pero con pequeñas (aunque sustanciales) diferencias. Recibieron muchas visitas de gente que buscaba el sitio web real y terminaba quedándose con la versión falsa, calculo que por lo general sin darse cuenta de la sustitución.
En el mundo del home banking se hacen ese tipo de operaciones, llamadas “phishing” que se usan para robar claves a los usuarios. Podríamos hacer algo similar aunque inofensivo, simulando el sitio web de un banco y que al ingresar con cualquier clave (y por supuesto sin almacenarla) hacer que el usuario ingrese a un sitio falso. Creo que vamos presos, pero estaría genial!!!
De hecho, lo que inspiró al RATM es también una historia de fraude que había aparecido hace unos años en el diario… En este artículo cuento la historia: http://radicalatm.com.ar/blog/?m=200902
Notas:
[1] http://pinche.com.ar/ y el blog: http://pinchecable.wordpress.com/
Ver también: http://cij.gov.ar/nota-2907-Revocan-procesamiento-de-artista-acusado-de-promover–colgarse-del-cable-.html
[2] http://0100101110101101.org/home/vaticano.org/index.html
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